
miércoles, 21 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Randazzo, que pedazo de gaznápiro.
Este Florencio nunca se caracterizó por ser muy astuto, salvo que se interprete astucia como capacidad de hacerse rico en el paso por la función pública, pero no en cualquier otra interpretación del término. Pero últimamente, cebado con los resultados de las primarias, el pibe se desbocó y se cree un semi Dios en el Reino de Cristina, y como tal se subió a una nube de soberbia ignorante y obsecuente desde la cual cree que puede decir cualquier cosa con la más absoluta irresponsable impunidad. Lamentablemente este tipo de actitudes de Ministros y demás zonceras oficiales no asombran, pasan casi inadvertidas, porque sencillamente es una actitud permitida, y hasta alentada, desde la misma cabeza del gobierno nacional. Pareciera que a los funcionarios nacionales no se los elije por sus capacidades para el ejercicio de la función pública; pareciera que la cualidad fundamental que debe cumplir un funcionario del gobierno nacional es su grado de ciega obsecuencia crsitinista, como antes lo era con su marido. Aníbal, Florencio, Amado y otros tantos gaznápiros se han ganado su “puestito” dentro del gobierno nacional a base de su obsecuencia, por ser más crsitinistas que Cristina, más que por su capacidad de resolver los temas que aquejan a todos y todas.
En el caso de Randazzo, su patética obsecuencia y sus anisas de figurar lo han hecho decir en los últimos días, un montón de estupideces. Comenzando con el resultado de las primarias y negando casi indignadamente cualquier tipo de anomalía en el acto eleccionario. No importa que los datos del 14 de agosto hayan pasado antes por su Ministerio antes de su destino final para la carga de datos, el Correo Central. Tampoco importa que una Jueza Federal haya denunciado irregularidades, o que un Juez de competencia electoral lo haya desmentido diciendo que hubo “errores muy grandes”. Según la obsecuente cabeza de este Ministro que vive en un mundo ideal, las elecciones fueron absolutamente limpias, perfectas, pristinas. Pero bueno, que diga lo que quiera.
Luego, en una conferencia de prensa, y haciendo un nuevo esfuerzo para caerle simpático a
Y ahora, en hasta el momento, su último “acting”, Randazzo acusa con la más absoluta liviandad a Tato Bores de haber sido cómplice de la dictadura militar y parte responsable en la desaparición de 30.000 personas. Una reflexión instantánea a estos comentarios del Ministro chupamedias es decir: puta carajo, no puede ser tan pelotudo este tipo. ¿Y este es Ministro de